El Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino, abrió sus puertas al público el 24 de mayo de 1.964, siendo el primer y único restaurante de la localidad.
El Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino, abrió sus puertas al público el 24 de mayo de 1.964, siendo el primer y único restaurante de la localidad.
Tal vez, haya oído o visto (en letra negra sobre fondo amarillo), la frase “CHINCHÓN: ANÍS, PLAZA Y MESÓN”. Pues bien, esta se hizo muy popular en los años setenta y su autor fue D. Narciso García Ortego, creador del Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino, en una época difícil, cuando el nombre de Chinchón se conocía, de oídas, por el anís, pero los visitantes no llegaban a la localidad.

Nuestra cocina tiene una superficie de 160 metros cuadrados. En ella somos capaces de servir hasta 525 comidas a la carta a la vez, únicamente con ocho personas. Además, presumimos de no utilizar el sistema de comandas, sino que los camareros, al llegar a cocina, “cantan” los platos que quieren, y estos salen a su debido momento, sin necesidad de una persona que lea las comandas. Es un verdadero espectáculo ver la cocina funcionando cualquier fin de semana de temporada: 30 camareros pidiendo y 8 sirviendo. Y todo sale de maravilla. Este sistema surgió por necesidad, ya que cuando comenzamos nuestra actividad en 1964, había camareros y cocineros que no sabían leer ni escribir, y era la única manera de entenderse.
La media de tiempo que necesita nuestra cocina para servir un plato son 10 segundos, y el record de platos servidos en un servicio de comidas fueron 2.104. Sucedió el Viernes Santo de 1.993.

En 1.972, la plantilla con la que contábamos, era la de la foto. Gracias a esas personas, a sus recetas y a su trabajo, el Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino alcanzó la fama y prestigio de la que hoy goza. La foto corresponde a una excursión que realizamos a Cuenca, donde les invitamos a comer, un día que cerramos para la ocasión.
Las bodegas y las cuevas de esta singular casa, podían almacenar la cantidad de 450.000. litros de vino, repartidos entre sus más de ochenta tinajas, cantidad que, para la época (siglos XVIII y XIX), era muy considerable.

El Atroje de la almazara podía almacenar unos 240.000 kg. de aceitunas.
El Molino, íntegramente de granito, tiene un peso de casi 4 toneladas. Era la almazara más grande de la comarca, con una producción de unos 90.000 litros de aceite al año.
La viga del comedor El Molino es de álamo negro, traída del norte de África hace trescientos años. Tiene más de 12 metros de longitud y pesa unos. 5.000 kg.

El horno giratorio que se encuentra en nuestra Bodega es el más grande de España. Hay que alimentarlo con 25.000 kg. de leña de encina al año, y en él se pueden meter 90 cazuelas de asado (cordero y cochinillo) a la vez.
A lo largo de todos estos años, nos han visitado cientos de personajes ilustres y famosos, cuyas firmas y fotos pueden ustedes ver en las dependencias del establecimiento. Como ejemplo: Orson Welles, Yul Brynner, Tom Holland, Mark Knopfler, Adrien Brody, Matt Dillon, José Sacristán o Manolo Escobar, entre muchos otros.

El actor Adrien Brody, en su visita al Mesón, probó nuestro “Menú degustación” con cochinillo, así como las croquetas de ibérico. Mark Knopfler, sin embargo, se decantó por entrantes variados, entre los que destacaba el jamón ibérico, y solomillo al punto de segundo. Y Rupert Friend y su mujer, Aimee Mullins, lo probaron todo durante sus visitas. Sus preferidos: paella de encargo, “faroles” y cachopo, así como nuestra ensalada con vinagre de Jerez. Nos gustaría destacar la humildad de Adrien Brody. Cuando firmó, se dio cuenta de que su dedicatoria había quedado demasiado grande y ocupaba mucho espacio en la tinaja. Se giró hacia la propietaria y le dijo: “Creo que he ocupado demasiado espacio, ¿quieres que la borre y la escriba de nuevo? A lo que Yajaira contestó: “No, por Dios, está perfecta. Si no merece ese espacio un actor con un Óscar, ¿quién lo va a merecer si no?”
En el rodaje de la película “Uncharted”, los productores de la película y el actor Tom Holland quisieron visitar el Mesón y sus cuevas. Durante la visita, el actor se sorprendía continuamente con lo que estaba viendo, hasta el punto de llevarse las manos a la cabeza en varias ocasiones. Quedó realmente maravillado.

En el rodaje de la película “Uncharted”, los productores de la película y el actor Tom Holland quisieron visitar el Mesón y sus cuevas. Durante la visita, el actor se sorprendía continuamente con lo que estaba viendo, hasta el punto de llevarse las manos a la cabeza en varias ocasiones. Quedó realmente maravillado.

Continuando con el cine, otra graciosa anécdota la protagonizó Carmen Sevilla, en el rodaje de “Sex o no sex”, con José Sacristán. En una escena de la película, José Sacristán imagina a la gran artista, convertida en cochinillo, dentro de una cazuela. Para rodar la misma, la simpática Carmen tuvo que ponerse una malla, tumbarse en una cazuela de grandes dimensiones, colocarse una lechuga en la boca y dejarse rociar con unos cuantos litros de aceite. La escena fue repetida varias veces y resultó muy divertida.
En el año 1.966, rodaba Orson Welles en estas tierras su película “Una historia inmortal”. Cuando, a mediodía, se interrumpía el rodaje para comer, el famoso cineasta acudía al Mesón Cuevas del Vino. Debido a su gran corpulencia, le era necesario un sillón de medidas especiales que el propietario sacaba de su propia casa. Día tras día, comía el mismo menú; Judías Chinchoneras y Lomo alto a la parrilla, de doble peso y apenas hecho. Al finalizar cada comida, su secretario personal le entregaba un puro de enormes proporciones.

En el año 1.966, rodaba Orson Welles en estas tierras su película “Una historia inmortal”. Cuando, a mediodía, se interrumpía el rodaje para comer, el famoso cineasta acudía al Mesón Cuevas del Vino. Debido a su gran corpulencia, le era necesario un sillón de medidas especiales que el propietario sacaba de su propia casa. Día tras día, comía el mismo menú; Judías Chinchoneras y Lomo alto a la parrilla, de doble peso y apenas hecho. Al finalizar cada comida, su secretario personal le entregaba un puro de enormes proporciones.
Otro famoso actor, que en el año 1.966. rodaba en Chinchón la película “Los siete magníficos”, era Yul Brynner. Este gran actor y mejor persona, gustaba de hacerse él mismo, en la parrilla, su lomo alto, que después degustaba, tranquilamente, con compañeros de rodaje.
¿Recuerda los nombres de Nando Parrado y Roberto Canessa? Hace años se estrenó la película “Viven”, y más recientemente “La sociedad de la nieve”, en las que se relata la historia real de un accidente aéreo en la cordillera andina. Todos lo recordamos como la Tragedia de los Andes. Estas dos maravillosas personas, supervivientes del terrible accidente, nos visitaron y dejaron plasmada la siguiente leyenda en una de nuestras tinajas: “Vale la pena cruzar los Andes a pie, para llegar a Chinchón y al Mesón”. Pone los pelos de punta, ¿verdad?