Curiosidades y Anecdotario

Curiosidades

      El Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino, abrió sus puertas al público el 24 de Mayo de 1.964., siendo el primer y único restaurante de la localidad.

      A lo largo de todos estos años, nos han visitado cientos de personajes ilustres y famosos, cuyas firmas y fotos pueden ustedes ver en las dependencias del establecimiento. Como ejemplo, podemos citar a Orson Welles, Yull Brinner o Rafael Alberti, entre muchos otros.

      Nuestro emblemático local, ha servido de marco para numerosas películas, series o programas de televisión, así como para spots publicitarios. Recordamos con especial cariño “Sex o no sex”, con Carmen Sevilla y José Sacristán y “Campanadas de media noche”, de Orson Welles.

Rodaje película Sex o no Sex.zoom

      Tal vez, haya oído o visto (en letra negra sobre fondo amarillo), la frase “Chinchón: anís, plaza y mesón”. Pues bien, esta se hizo muy popular en los años setenta y su autor fue D. Narciso García Ortego, creador del Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino, en una época difícil, cuando el nombre de Chinchón se conocía, de oídas, por el anís, pero los visitantes no llegaban a la localidad.

      Las bodegas y las cuevas de esta singular casa, podían almacenar la cantidad de 405.000. litros de vino, repartidos entre sus más de ochenta tinajas, cantidad que, para la época (siglos XVIII y XIX), era muy considerable.

Rafael Alberti, firmando.zoom
chinchon-anis-plaza-meson

Anecdotario

Orson Welleszoom

 

      En el año 1.966., rodaba Orson Welles en estas tierras su película “Campanadas de media noche”. Cuando, a medio día, se interrumpía el rodaje para comer, el famoso cineasta acudía al Mesón Cuevas del Vino. Debido a su gran corpulencia, le era necesario un sillón de medidas especiales que el propietario sacaba de su propia casa. Día tras día, comía el mismo menú; Judías Chinchoneras y Churrasco a la parrilla, de doble peso y apenas hecho. Al finalizar cada comida, su secretario personal le entregaba un puro de enormes proporciones.

Yull Brinnerzoom
 
      Otro famoso actor, que en el año 1.966. rodaba la película “Los siete magníficos”, era Yull Brinner. Este gran actor y mejor persona, gustaba de hacerse él mismo, en la parrilla, su Lomo Alto, que después degustaba, tranquilamente, en mesa aparte.
 

      Continuando con el cine, otra graciosa anécdota la protagonizó Carmen Sevilla, en el rodaje de “Sex o no sex”, con José Sacristán. En una escena de la película, José Sacristán imagina a la gran artista, convertida en cochinillo, dentro de una cazuela. Para rodar la misma, la simpática Carmen tuvo que ponerse una malla, tumbarse en una cazuela de grandes dimensiones, colocarse una lechuga en la boca y dejarse rociar con unos cuantos litros de aceite. La escena fue repetida varias veces y resultó muy divertida. Nosotros guardamos un bonito recuerdo.

Rodaje película Sex o no Sex (2)zoom

      En 1.972., la plantilla con la que contábamos, era la de la foto. Gracias a esas personas, a sus recetas y a su trabajo, el Restaurante – Museo Mesón Cuevas del Vino alcanzó la fama y prestigio de la que hoy goza. La foto corresponde a una excursión que realizamos a Cuenca, donde les invitamos a comer, un día que cerramos para la ocasión.

      Rafael Rullán, famoso jugador de baloncesto del Real Madrid, celebró su enlace matrimonial en nuestro establecimiento. En el comedor principal, El Molino, hay una enorme viga de madera, por debajo de la cual es necesario pasar para acceder a otros comedores. Cualquier persona de talla normal o, incluso, alta (1,90 mts.), pasa sin necesidad de encorvarse. Aquel día, fue un espectáculo para todos los comensales, ver desfilar a toso el equipo por debajo de la viga. ¡¡Imagínese usted!!.

      ¿Recuerda los nombres de Nando Parrado y Roberto Canessa?. Hace años se estrenó la película “Viven”, en la que se relata la historia real de un accidente aéreo en la cordillera andina. Todos lo recordamos como la Tragedia de los Andes. Estas dos maravillosas personas, supervivientes del terrible accidente, nos visitaron y dejaron plasmada la siguiente leyenda en una de nuestras tinajas: “Vale la pena cruzar los Andes a pié, para llegar a Chinchón y al Mesón”.Dada la espeluznante experiencia por la que, lamentablemente, tuvieron que pasar, ninguno nos esperábamos que pidiesen nuestro Churrasco a la parrilla.

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